Hong Kong, China. La relación entre el microbioma intestinal y el trastorno del espectro autista (TEA) no es nueva, pero las investigaciones previas se han centrado en los cambios en la composición de las bacterias intestinales en personas afectadas en comparación con individuos considerados neurotípicos. De hecho, hasta ahora no estaba claro si otros miembros del microbioma intestinal, como arqueas, hongos y virus, así como el papel concreto...