Por: Ca­mi­lo Cor­tés-Use­che (Co­lom­bia).  No quiero extraviarme por los agudos precipicios del reloj; no obstante, si deseo recordar esos momentos brillantes donde un minuto por efímero que parezca se vuelve eterno. Moviéndome entre esos recuerdos donde el tiempo no da tregua, me he aferrado a los que me hacen me volar. Cuando hay crisis y oscuridad, lo mejor es escapar de esa realidad. Podría hablar de la ciudad. Decir que su velocidad es...