Madrid, España. En La Mancha como en sus traducciones, las andanzas de Don Quijote fueron intrépidas y sorprendentes. Pero ninguna como la vivida en China, donde hace un siglo fue traducido por un literato que no hablaba español, en una peculiarísima versión que ahora regresa al castellano. La primera traducción al chino de la obra magna de Cervantes se publicó en 1922, firmada por Lin Shu, un prolífico e insólito traductor que no manejaba...




