Por: Camilo Cortés- Useche, PhD (Colombia). El eco de las alarmas metálicas resonaba en la Nave Kiki, una estructura blanca colosal que surcaba los abismos entre estrellas. En su interior, criaturas de cientos de mundos convivían: seres con piel de cristal, ojos líquidos y voces que parecían cantos de sirenas distantes. Entre los tripulantes viajaban dos seres, exploradores, sobrenaturales y soñadores de un rincón olvidado de la galaxia. El...




