La comunidad científica conoce desde hace tiempo el potencial del veneno de los caracoles cono (Conidae), cazadores de peces y otros moluscos en aguas marinas profundas. Su toxina contiene compuestos que se convierten en fármacos para tratar el dolor crónico, la diabetes y otras patologías humanas. Pero este veneno escondía otros secretos. En un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances, un equipo de investigadores ha...




