Los primeros humanos modernos de Europa central, hace unos 40.000 años, tallaron secuencias de signos, un nivel de complejidad y densidad de información comparable a la primera escritura protocuneiforme de la antigua Mesopotamia. Aquellos humanos tallaron en las paredes de las cuevas, herramientas y figuritas de marfil, hueso o cuerno secuencias de signos, a menudo líneas repetidas de muescas, puntos y cruces, cuyo significado se desconoce pero...




