Nueva Jersey, EE UU. Al beber agua, casi de manera instantánea notamos cómo la sensación de sed desaparece, antes incluso de que sus nutrientes alcancen el torrente sanguíneo. Por contra, cuando permanecemos demasiado tiempo sin ingerir líquido, nuestro cuerpo genera señales que nos alertan de su necesidad, como la deshidratación o el malestar. Lo que puede parecer una sucesión de fenómenos obvia, hasta la fecha contaba solo con teorías que no...




