Por: Ca­mi­lo Cor­tés-Use­che (Co­lom­bia). Diría que vine a esta reunión de pueblos de Iberoamérica tras recibir una cordial invitación desde México. Era una tarde calurosa de verano en nuestra casa blanca y  tan pronto como se armonizaron los colores claros y oscuros del día y la noche, me inspiré con el deseo que siempre tuve de dejar anécdotas, ideas y sentimientos en textos libres y auténticos. Yo sabía que estaba ante una oportunidad...