Orlando, EE. UU. El estadounidense Rob Greenfield viaja mucho en autoestop. Es una de sus formas de reducir su impacto ambiental. La otra es más extrema: durante un año no ha comido nada que le haya costado dinero. Sólo se alimenta de lo que crece en su jardín, en los jardines vecinos, de lo que pesca o lo que encuentra muerto en la carretera. Su desafío, que se cumple el 10 de noviembre, ha sido vivir un año comiendo sólo de lo que siembra y...




