Ispahan, Irán. Sentado junto a unos amigos, Jalal Mirahmadi, de unos 60 años, mira con melancolía el Zayandeh-roud, el río emblemático que cruza Isfahán y que lleva años agonizando, afectado por la sequía y el desvío de su cauce. «Cuando era niño, el agua corría bajo los arcos del puente y a veces se desbordaba y llegaba a las calles aledañas», comenta entre suspiros. El Zayandeh-roud («río fértil», en persa) es el río más...




