Una investigación con 190 deportistas de alta competición revela que la respuesta del cortisol al despertar se triplica en las mañanas de partido para preparar al organismo ante la exigencia competitiva. Esta y otras hormonas influyen en el rendimiento de los jugadores, les hacen más proclives a sufrir lesiones y dificultan su capacidad para responder durante el juego. Los futbolistas de élite experimentan un incremento del 82,1% en sus niveles...