Durante siglos, Júpiter ha fascinado a los astrónomos por su atmósfera caótica y, sobre todo, por su colosal Gran Mancha Roja: una tormenta más grande que la Tierra observada desde hace al menos 360 años, desde que los primeros telescopios permitieron a los astrónomos documentar aquella enorme mancha persistente en la superficie del planeta. Sin embargo, lo que ocurre bajo esa espesa capa de nubes ha permanecido en gran medida fuera del alcance...