Oslo, Noruega. Per Leif Rolid es viudo y vive solo en un granja solitaria a dos horas de auto de Oslo, pero con una simple pantalla y sin ningún conocimiento informático se conecta a internet y rompe el aislamiento que provoca la pandemia del nuevo coronavirus. Este noruego de 87 años nunca ha tenido un ordenador ni un celular o tableta. Pero esto no le impide recibir mensajes, fotos o videollamadas de sus nietos, desde los cuatro rincones...




