Panamá. Entre hilos, vapor y dedicación, Nilda Domínguez Barahona ha dedicado más de cuatro décadas a un arte que pocos dominan: el planchado y mantenimiento de polleras, los vestidos típicos más representativos de la tradición panameña. Con 42 años planchando y 35 lavando polleras, Nilda conoce cada pliegue, cada labor y cada truco que esconde esta indumentaria ancestral. “Primero la plancho por dentro para que el tejido se ponga firme, luego...