Panamá. «Con miedo, pero ahí voy», confiesa tímidamente Griselda Grajales cuando explica a Efe el esfuerzo de escalar un árbol altísimo del bosque maduro de Panamá con el fin de colocar y mantener un nido artificial para la guacamaya verde, un ave en grave peligro de extinción por la desaparición de su hábitat y el comercio ilegal. Esta indígena emberá de 24 años y madre de dos hijos participa en un proyecto de la ONG Adopta Bosque Panamá para...