Tras la llegada del ser humano a la luna hace casi cincuenta años el entonces presidente Richard Nixon ofreció rocas del satélite natural a todos los países y a cada uno de sus cincuenta estados como señal de la buena voluntad estadounidense. Pero, decenas de esos fragmentos del satélite del tamaño de un grano de arroz o de una canica desaparecieron en manos de dictadores, robos u otra tragedias de la historia. En Houston, Joseph...