Por: Camilo Cortés- Useche, PhD. Desde las montañas macizas de Dolores, un pueblo resguardado por el imponente Cerro de la Cruz, emergió una mujer de luz, de nobleza innata, soberana de su hogar, fiel a sus convicciones y prudente en la senda del camino de la vida. En aquel pueblo, la serranía de la Guacamaya se alzaba como escudo contra las ráfagas de tormenta que azotaban en el verano y contra las ráfagas de plomo que hostigaron la tierra...




