Kenia. De niña, Ntailan Lolkoki jugaba con sus hermanas en el norte de Kenia, cuidaban cabras, se bañaban en el río y, al anochecer, regresaban a su «manyatta», la vivienda tradicional del país. Fue una vida sin preocupaciones hasta que cumplió doce años. Siguiendo la tradición de las tribus del país, a ella y a sus hermanas les mutilaron el clítoris. Esa experiencia traumática no solo mutiló su cuerpo, sino también su alma infantil. Cada once...