Brasil. En el interior de una choza de techo de lona escondida en la selva, Webson Nunes escucha un grito que entiende como una orden: el joven acciona la palanca de una polea eléctrica y enrolla el cable hasta sacar a su compañero del subsuelo. Junto a otros cuatro «garimpeiros», como se conoce en Brasil a los mineros que operan en la ilegalidad, Nunes trabaja en una explotación de cobre en Canaã dos Carajás, una pequeña ciudad del estado de...




