Washington.- Después de una noche de sueño inadecuado, la actividad cerebral aumenta en las regiones sensibles al dolor y se reduce en las áreas responsables de modular la forma en que percibimos los estímulos dolorosos, según una nueva investigación científica divulgada. La investigación, publicada en JNeurosci, el diario de la Sociedad de Neurosciencia, y encabezada por Matthew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, supone la...




