Masái Mara, Kenia. Ajenos al pavor instaurado por el COVID-19; un millón y medio de ñus cruzan como cada año el río Mara, en el suroeste de Kenia, en busca de mejores pastos. Un espectáculo único en el planeta en un año «sui generis» mermado de turistas. Jadeantes, miles de estos animales contemplan nerviosos la generosa corriente de agua dulce que surca las doradas planicies de la Reserva Nacional del Masái Mara. Bastará con que tan solo uno...




