Alemania. El pescador alemán Henry Schneider tuvo que parar de trabajar varios meses después que la proliferación de las  algas tóxicas matara en agosto cantidades  enormes de peces del Oder, un río fronterizo con Polonia. Schneider, de 43 años, reanudó su actividad pero teme que la catástrofe se reproduzca debido al calentamiento climático que propicia ese tipo de plaga. «Es increíble que aún queden peces», observa maniobrando su barca en las...