Por: Camilo Cortés- Useche, PhD.   En un salón apartado del tiempo y la realidad, se construye la siguiente historia como un susurro diáfano. Recuerdo, recuerdo cuando perdí la cabeza, era una vez, en un territorio donde lo efímero se conecta con lo cotidiano, el alma con tono tenue pero vanidoso, no por orgullo desmedido, sino por el peso de las compañías y arquetipos que la vida presta azarosamente sin justicia alguna. Desde la lejanía...