Por: Camilo Cortés- Useche, PhD (Colombia). En los inviernos interminables de Bruselas, cuando la llovizna parecía un susurro constante y las calles empedradas guardaban el aroma a cacao derretido, vivía un escritor que había olvidado cómo se encendía una historia. Se llamaba Romelu, y durante meses había caminado entre cafés antiguos y tabernas de cerveza trapense intentando encontrar una chispa, un destello, algo que le devolviera el...




