México. Te has percatado que en ocasiones has comido más de lo que regularmente comes cuando estás pasando por un estado de tristeza, preocupación o incluso de alegría. Por ejemplo, cuando tienes un problema y la preocupación te lleva a tratar de consolarte o darte alivio consumiendo alimentos dulces o reconfortantes, o cuando estás alegre en una fiesta, o porque ganó la selección completas tu algarabía con unos taquitos. La ingesta emocional...




