El estudio explica por qué estos mamíferos son capaces de intercambiar mensajes sísmicos a grandes distancias gracias a la conducción ósea y a una extraordinaria adaptación de su oído. Cuando un elefante barrita, el sonido viaja hasta cinco kilómetros pero estos gigantes también se comunican golpeando el suelo y generando unas ondas que llegan a diez kilómetros de distancia. Hasta ahora nadie sabía cómo funciona este sistema de comunicación ni...