Las más de dos mil fuentes repartidas por Roma tienen una particularidad que las llena de simbolismo: no tienen grifo y el agua no deja de salir para saciar la sed de vecinos y turistas. Los romanos las conocen como ‘nasone’, que podría traducirse como ‘narizotas’,un término que trata de describir la peculiar forma de estas fuentes: una base cilíndrica de poco más de un metro de altura y un enorme conducto arqueado en el centro del que mana...