Por: Camilo Cortés- Useche, PhD (Colombia). En el kilómetro cero, él de manos ásperas por el trabajo y ella de ojos que brillaban como luciérnagas en esa noche que se encontraron sin buscarse. Ninguno de los dos sabía que aquel primer paso, dado entre el susurro de los árboles y el sonido lejano del mar, sería el inicio de una travesía que desafiaba no solo los límites del tiempo, sino también los del corazón. Su viaje comenzó con el viento en...