Bélgica. Gafas, aletas y botellas de oxígeno no son el atuendo habitual para visitar una galería, pero esta de Bruselas sólo puede contemplarse sumergiéndose en una de las piscinas más profundas del mundo. Las obras están a 30 metros bajo la superficie. “La sensación de bucear es parecida de por sí, así que cambiar el arte es un placer”, explicó una buceadora. Bajo el agua, los nadadores pueden ver cómics belgas recién estrenados y seguir las...




