El ruido submarino en el Estrecho de Gibraltar está afectando la capacidad de comunicación de las ballenas piloto, también conocidas como calderones, una especie considerada críticamente amenazada. Un estudio reciente advierte que el intenso tráfico marítimo obliga a estos cetáceos a incrementar la intensidad de sus vocalizaciones para intentar comunicarse, aunque este esfuerzo no siempre resulta suficiente. Cada año, más de 60 mil buques...




