La imagen es algo triste: Por un lado, una bella pista de esquí recubierta de nieve artificial sobre la que desfilan deportistas aclamados por el público. Por el otro, un flanco de la montaña, expuesto hacia el sur, completamente verde en pleno invierno. En Saalbach, Austria, teatro de los Mundiales de esquí alpino, la realidad del cambio climático es visible. En la pequeña estación situada a 1.000 metros de altitud, las temperaturas son suaves...