Delft, Países Bajos. Es frío, duro, metálico y suele asociarse con el dolor. No se trata de un instrumento de tortura medieval, sino del espejo vaginal que se utiliza a diario en todo el mundo para exámenes ginecológicos esenciales. Dos ingenieras de la Universidad de Delft, en Países Bajos, se plantearon rediseñar este impopular y polémico utensilio para que sea menos intimidatorio y doloroso. «Por desgracia, tengo mucha experiencia con el...




