Saint-Ursanne, Suiza. La guerra en Ucrania ha enseñado los riesgos de almacenar en superficie desechos radiactivos y ha reafirmado a Suiza en su plan de sepultar a gran profundidad sus residuos de alta actividad, un proyecto decisivo para el país. «Nos encontramos a 300 metros bajo tierra en un laboratorio excavado» para estudiar cómo enterrar residuos radiactivos en arcilla, explica el geólogo Christophe Nussbaum, responsable del laboratorio...