España. Rosa lleva toda la vida haciendo bolillos. Empezó con seis años y aún con problemas de vista a sus 91 sigue siendo una bolillera activa en acero. “Yo empecé por necesidad, porque entonces no había otros trabajos y las madres te decían tenéis que ganar para que gastéis hasta para los vestidos de la comunión gasté yo ya haciendo un encaje y lo gané”, dijo Rosa. Como la suya, muchas familias vieron en esta labor ancestral una forma de...




