Para los científicos es biológico, señales visuales, acústicas, olfativas y hormonales. Para los psicólogos, una colusión inconsciente. Es un flechazo de amor, en instantes las flechas de cupido no alcanzan el corazón sino el cerebro, en él se activan cuatro zonas: dos en el córtex cerebral, la parte más desarrollada; y otras dos en zonas más primitivas, propicias para el sentimiento de dependencia. Un choque amoroso libera moléculas...




