Monopoli, Italia.   En medio de la rocosa costa del sureste de Italia, dos buzos de la policía financiera se sumergen una y otra vez en las aguas azules bajo la curiosa mirada de los turistas de vacaciones. No buscan ningún tesoro hundido ni material de contrabando, sino pruebas de la pesca furtiva de dátiles de mar, un molusco protegido que se ha convertido en símbolo de estatus social y cuya captura está destruyendo de forma irreversible...