Por: Camilo Cortés- Useche, PhD. Danilo nació un lunes a medio día en una aldea calurosa donde las olas revelaban secretos a voces a las caracolas y los acantilados llevaban siglos vigilando las verdades de los hombres y mujeres. El aire allí no era aire, era una mezcla hechicera de tambores sudorosos, frutas fermentadas y de salitre bendito. Decían las matriarcas que Danilo tenía alma de alambique, porque olía cosas que los demás no sabían que...




