Italia. Un cubículo de pocos metros cuadrados con dibujos al carboncillo sobre la pared. Este es el cuarto secreto de Miguel Ángel, un almacén de la Basílica de San Lorenzo en Florencia escondía bajo dos capas de yeso unos bocetos de 500 años de antigüedad. Hace unas tres décadas, las líneas del genial artista empezaron a transparentarse y las paredes hablaron. Miguel Ángel se escondió aquí durante dos meses en 1530, cuando fue perseguido por...