Por: Camilo Cortés- Useche, PhD (Colombia). En el corazón de la selva, donde los árboles se alzan como pilotes que sostienen las nubes y los ríos guardan secretos, nació un amor frenético. Él era hijo de la montaña, heredero de pactos honorables olvidados en estos tiempos de ingratitud, y ella, guardiana de los cantos sagrados, hija de un linaje que servía a los dioses del trueno. Su encuentro fue fortuito, o quizá escrito por fuerzas que nadie...




