Múnich, Alemania. En la clínica de Múnich que lo emplea, Franzi realiza impecablemente su trabajo de limpiar el suelo. Pero en plena pandemia de coronavirus, este robot locuaz ha encontrado otra función: arrancarle una sonrisa a los pacientes y al personal sanitario. «¿Te puedes apartar, por favor? ¡Tengo que limpiar!», dice la máquina con una voz aguda en alemán, a todo aquel que se pone en su camino, programado con antelación. Y para los que...




