Rafha, Arabia Saudita. Mohamed Al Mutairi, un profesor jubilado, viajó más de seis horas para observar cómo el desierto se volvió morado tras las abundantes lluvias que favorecieron el crecimiento de flores de este color, un espectáculo excepcional en el noreste de Arabia Saudita. «Nadie espera ver tal espectáculo en Arabia Saudita», explica, sentado en una alfombra con sus amigos. Para disfrutar de este singular paisaje en Rafha, viajó 550 km...




