París, Francia. Demoró 7.000 millones de años luz en revelarse a la ciencia: un agujero negro masivo de un nuevo tipo, fruto de la fusión de dos agujeros negros. Fue observado directamente por primera vez gracias a las ondas gravitacionales, anunciaron dos estudios. Este hallazgo constituye la primera prueba directa de la existencia de agujeros negros de masa intermedia (entre 100 y 100.000 veces más masivos que el Sol). Podría explicar uno de...




