Por Laura García J., Ciencia UNAM-DGDC Es viernes por la noche y decides salir a divertirte con tu grupo de amigos. “Para entrar en calor y calmar la sed”, tomas tu primera cerveza. En cuanto la bebes, sientes como poco a poco comienzas a “relajarte” y desinhibirte. Después de un tiempo, te tomas la segunda cerveza y sientes como los efectos siguen siendo placenteros. Se te dificulta un poco hablar e incluso caminar en línea recta, pero aún,...