Italia. Eran las 22:30 de un viernes cuando Arthur Brand recibió el paquete que esperaba nerviosamente desde hace días. Sonó la campanilla y al abrir la puerta no había nadie. A sus pies, una caja de cartón lo esperaba en la oscuridad. Verificó que en esa caja se encontraba uno de los artefactos más sagrados que le habían robado a la Iglesia Católica. “Esta es la última reliquia de la Iglesia Católica. Contiene sangre de Jesucristo”, contó...




