Río de Janeiro, Brasil. «Mucha ansiedad y también mucho cansancio», confiesa Pedro Gaspar. La fatiga de este bailarín viene de largos meses de exigentes ensayos. La «ansiedad» se explica en pocas palabras: el carnaval de Rio de Janeiro por fin va a comenzar. «Aquí le llamamos TPC, ‘tensión precarnaval’, que sentimos todos quienes participamos de una escuela de samba», dice. Gaspar, de 30 años, gran sonrisa y evidente elegancia, es...




