Singapur. Nizam, un empleado de restaurante en Singapur, recorre distintas cocinas para recoger aceite de cocina usado y reemplazarlo por barriles limpios. Tras comprobar que el aceite no contiene demasiadas impurezas, lo transporta hasta una planta donde será transformado en biodiésel, un combustible renovable cuya demanda ha aumentado por la crisis en Oriente Medio y el encarecimiento del petróleo. “Alcanza para dos semanas”, comenta uno...




