Un megaiceberg desprendido de la Antártida en 2017, y que terminó de derretirse hace meses cerca de la isla Georgia del Sur, liberó más de 150.000 millones de toneladas de agua dulce, que podrían alterar un ecosistema frágil, según un estudio publicado en la revista Remote Sensing of Environment. La pérdida del hielo polar en forma de icebergs que luego se derriten es un proceso natural, pero el calentamiento global contribuye a...




