Por: Mtro. Rodolfo Guerrero Martínez (México)

El panorama del derecho contemporáneo atraviesa una metamorfosis sin precedentes, impulsada por la convergencia entre la tradición jurídica y las tecnologías emergentes.

Precisamente, en el marco del Sexto Diálogo Internacional de Juristas, un espacio diseñado para la deliberación crítica y la construcción del futuro de la justicia se ha puesto de manifiesto que la tecnología no es un mero accesorio, sino un agente transformador de la estructura misma del saber.

Dicho encuentro virtual permitió a académicos y rectores de diversas latitudes analizar cómo las humanidades digitales están reconfigurando los modos en que se genera, valida y transmite el conocimiento en el campo del derecho. La transición hacia una era digital no solo demanda nuevas herramientas, sino una revisión profunda de las bases epistemológicas que han sostenido la práctica jurídica durante siglos.

I. LA TRANSICIÓN HACIA LA HERMENÉUTICA DIGITAL

Desde la perspectiva del doctor Dante Jaime Haro Reyes, rector del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara, el derecho se encuentra en medio de un giro digital.

Este fenómeno implica que las humanidades digitales surgen como un campo híbrido donde los métodos computacionales se entrelazan con la interpretación crítica tradicional. Haro Reyes sostiene que nos enfrentamos a una convergencia epistémica en la que las tecnologías digitales dejan de ser simples instrumentos para convertirse en productoras de nuevos regímenes de verdad y formas de conocimiento distribuido.

Bajo esta lógica, la epistemología jurídica, históricamente anclada en el formalismo y la interpretación textual, debe evolucionar hacia una hermenéutica digital, donde el análisis ya no se limita al papel, sino que se expande a sistemas algorítmicos complejos.

Para ilustrar esta transformación, Reyes destaca propuestas técnicas como el uso de Big Data, la minería de textos y el procesamiento de lenguaje natural. Estas herramientas permiten mapear patrones en la jurisprudencia y la doctrina de regiones como México, Latinoamérica y Europa, facilitando una visualización y simulación jurídica que representa redes de decisiones judiciales de forma dinámica.

No obstante, su visión es también cautelosa al señalar la opacidad algorítmica como una amenaza latente; los sistemas de inteligencia artificial aplicados a la predicción de sentencias pueden reproducir sesgos y desigualdades estructurales si no se vigila la neutralidad de los datos.

Por ello, su propuesta institucional en la Universidad de Guadalajara se centra en la actualización de los planes de estudio para que los futuros abogados posean herramientas analíticas que permitan que la parte humana y el juicio crítico prevalezcan sobre la simple eficacia algorítmica.

II. HUMANIZACIÓN DE LA VIRTUALIDAD Y DEMOCRATIZACIÓN

Complementando esta visión estructural, el maestro José de Jesús Velázquez Hernández, representante de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG), aporta una perspectiva centrada en la práctica educativa y el acceso a la justicia. La UVEG, con una trayectoria de 18 años y una matrícula masiva de más de 60,000 alumnos en 100 países, gestiona actualmente a 3,986 estudiantes en su licenciatura en derecho.

Así mismo, Hernández defiende la premisa de humanizar la virtualidad, argumentando que la tecnología debe ser un puente para democratizar el conocimiento. Un dato revelador es el impacto geográfico, donde la virtualidad ha permitido que habitantes de municipios remotos y con escasa conectividad, como Atarjea o Xichú en Guanajuato, accedan a la formación jurídica, algo que hace años era geográficamente imposible.

Sin embargo, esta apertura conlleva desafíos éticos profundos, en ese sentido Velázquez Hernández relata un caso paradigmático ocurrido en 2022: al revisar una tarea sobre el juicio de paz, detectó que un alumno entregó un texto generado por una inteligencia artificial incipiente que, al carecer de contexto jurídico preciso, interpretó el tema bajo conceptos genéricos como el camino de la redención.

Este ejemplo subraya el peligro de un conocimiento desprovisto de sustento sólido que podría atentar contra la dignidad humana si se aplica sin rigor. Ante esto, la UVEG ha propuesto un Programa de Integridad Académica Institucional que no se limita a sancionar la deshonestidad, sino que, apuesta por la alfabetización digital y en inteligencia artificial, actualizando asignaturas para incluir materias sobre derecho digital y delitos cibernéticos. Hernández, sostiene que el derecho debe ser visto hoy como un ecosistema de datos culturales que requiere una aplicación prospectiva y ética.

III. LA CRISIS DEL PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA AUTOMATIZACIÓN

Por su parte, el doctor Gabriel Enrique Bravo del Carpio, rector de la Facultad Libre de Derecho de Chiapas, ofrece un diagnóstico más severo y necesario sobre la base cognitiva de los futuros juristas. Bravo del Carpio advierte que la facilidad de acceso a la información mediante la IA ha generado una dependencia excesiva y una superficialidad en el aprendizaje.

En ese hilo, se enmarcan cifras del INEGI y diagnósticos internos, expone una realidad alarmante: aunque el 69.6% de la población es lectora, el 60% de los estudiantes universitarios carece de comprensión lectora, el 70% no logra identificar ideas principales ni realizar inferencias, y solo el 35% demuestra poseer un pensamiento crítico en evaluaciones escritas.

Este déficit, según Bravo del Carpio, es el resultado de una cadena de desconexión pedagógica agravada por la pandemia, donde se estima una pérdida de 700 días de control de calidad educativa. En un estado con marcadas brechas como Chiapas, esto se traduce en una producción escrita pobre y una falta de autonomía intelectual donde el joven copia y pega sin verificar si la IA está fundamentando correctamente.

Por consiguiente, su propuesta para rescatar la epistemología jurídica es contundente: es vital fomentar la lógica matemática y la lectura crítica desde los niveles básicos, pero, sobre todo, rescatar la tesis profesional como requisito de titulación.

Además, se critican que las leyes actuales en México, las cuales permiten titularse por promedio, lo que a su juicio menoscaba la investigación y la capacidad argumentativa del abogado, quien en la era de la IA debe, ante todo, saber pensar y decidir para dar soluciones jurídicas válidas.

IV. CONCLUSIÓN GENERAL

En suma, el diálogo entre Haro Reyes, Velázquez Hernández y Bravo del Carpio enmarca la dirección hacia una nueva deontología en el ecosistema digital, y as u vez, revela que la transformación del conocimiento jurídico no es un proceso meramente técnico, sino una redefinición ética y pedagógica.

Mientras la Universidad de Guadalajara se enfoca en la hermenéutica digital y el procesamiento de datos, y la UVEG en la integridad académica y el acceso remoto, la Facultad Libre de Derecho de Chiapas nos recuerda que, sin comprensión lectora, la tecnología es una herramienta vacía.

La estrategia común propuesta por estos expertos para navegar el escenario de la inteligencia artificial generativa incluye la actualización de planes de estudio, la capacitación docente para enganchar a las nuevas generaciones y el refuerzo de la deontología jurídica.

Como se concluyó en este foro, el reto no es solo usar tecnologías, sino repensar qué consideramos conocimiento válido hoy. Quien sabe leer, pensar e interpretar críticamente será el único capaz de asegurar que la justicia en la era digital no pierda su esencia humana y su compromiso con la verdad.

NOTA:

Exhorto a la visualización y escucha del primer panel intitulado Epistemología en transformación: Humanidades digitales y nuevas formas de producir conocimiento jurídico a través del canal digital de la Sociedad Civil Coffee Law, véase en https://www.youtube.com/live/WM5Ug_49NxM?si=z0xSXm9wodyzOoQh 

 

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Ro­dol­fo Gue­rre­ro es abo­ga­do por la Be­ne­mé­ri­ta Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­ja­ra y maes­tro en de­re­cho con orien­ta­ción en ma­te­ria Cons­ti­tu­cio­nal y ad­mi­nis­tra­ti­vo por la mis­ma casa de es­tu­dios. Es So­cio Fun­da­dor y Re­pre­sen­tan­te Le­gal de la So­cie­dad Ci­vil Cof­fee Law “Dr. Jor­ge Fer­nán­dez Ruiz”. So­cio fun­da­dor de la Aca­de­mia Me­xi­ca­na de De­re­cho “Juan Ve­lás­quez” A.C. Ti­tu­lar de la Co­mi­sión de Le­gal­tech del Ilus­tre y Na­cio­nal Co­le­gio de Abo­ga­dos de Mé­xi­co A.C. Ca­pí­tu­lo Oc­ci­den­te. Vi­ce­pre­si­den­te de la Aca­de­mia Me­xi­ca­na de De­re­cho In­for­má­ti­co, Ca­pí­tu­lo Ja­lis­co.