En el mundo existen poco más de 20 especies de zopilotes (Coragyps atratus) que, sumados a otras especies carroñeras, contribuyen en el equilibrio de las cadenas alimenticias.
Los zopilotes se alimentan de carroña, es decir: animales que ya están muertos, por lo tanto, su relevancia radica en la eliminación de estos organismos en descomposición. Al centrar su alimentación en animales descompuestos y desechos, los zopilotes están adaptados para no padecer enfermedades.
Por ejemplo, sus ácidos gástricos poseen bacterias que para otras especies pueden ser mortales como el Ántrax y el Cólera. Por si no fuera suficientemente impresionante, su piel está adaptada para absorber las bacterias de los animales muertos, evitando así la propagación de enfermedades en el medio ambiente.
Es común encontrarse con estas aves sobrevolando zonas abiertas de poco arbolado en ciudades y poblados, para alimentarse de los desechos que producimos los seres humanos.
Por: Héctor López/ Convocatoria
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