México.
La actividad sísmica se reparte a lo largo de las fallas: zonas de ruptura en la roca, en general, cerca de las dorsales, las fronteras entre las placas tectónicas.
Estas inmensas placas colisionan liberando energía acumulada en forma de ondas sísmicas, debido a una reorganización brusca de la corteza. Luego del temblor principal se pueden producir réplicas que corresponden a reajustes de los bloques.
Estas fricciones de las placas provocan temblores permanentes, muchas veces imperceptibles para el hombre.
Las zonas sísmicas más activas están situadas en Asia, Medio Oriente, África del Norte y América. Actualmente, se suele utilizar la escala magnitud momento para medir la intensidad de la energía liberada.
En teoría, la magnitud es ilimitada, pero ningún sismo ha superado los 9,5 grados registrados en Chile en 1960. La intensidad indica las consecuencias del sismo en la superficie.
Se determina por la escala macro sísmica que se compone de 12 grados.
Con una intensidad grado uno, el sismo no se siente, pero si la intensidad alcanza grado 12 resulta completamente devastador. Un terremoto puede provocar también deslizamientos de tierra, avalanchas o tsunamis.
- Frida Kahlo rompe récord en subasta histórica - marzo 23, 2026
- La desinformación amenaza la confianza en las vacunas, advierte la OMS - marzo 18, 2026
- Hallan una página perdida del palimpsesto de Arquímedes en Francia - marzo 12, 2026




